¡Ay, dejemé!

El rubor que me ha hecho impune.

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Nombre: Silvia Sue
Ubicación: Santa Fe, Argentina

viernes, mayo 26, 2006

De cuernos, cornudas y cornudos

Porque el idioma tiene estas cosas, y la mediocre mentalidad circundante ha sabido adaptarlo a sus miserias, la expresión “cornudo/a” resulta un insulto inexplicable. Eso, aún cuando se supone que esa calidad de tal proviene de “algo” que a uno le hicieron, no que uno ha hecho. La traición, con toda la carga de ruindad y de vejación que implica, trae consigo no solamente el asombro, la amargura, el destrozo y la desilusión para el traicionado: también hay un plus en la sórdida ironía del juicio ajeno que recae absurdamente, no ya sobre el perpetrador, sobre el abusador del sentimiento ajeno, sino sobre la buena fé, consensuado hasta en niveles de religiosidad si el pisoteado siempre es el caído, si al que se crucifica es al Cristo. Y sí, a aquel del que se sabe ha sido traicionado, le cabe a la hora de las charlas, o a la hora del enojo de los demás (enojo proveniente de razones cualesquiera) la aplicación de este insulto, de esta vituperación que llena de indignidad, y que remonta a la más brutal injusticia, porque es obvio que el cornudo/a no ha participado (al contrario!) de la traición que es la que debería ser objetada en realidad, y sobre la que hay, en el mejor de los casos, nada más que un ceño fruncido y un reproche. El cornudo ha estado fuera y sufrido como víctima el acto de cornudéz. En el fondo, hay un sustrato que remite a un mecanismo habitual, y que recuerda al “algo habrá hecho”, de ciertos no tan lejanos tiempos, y al de que la violaron pero andaba con minifaldas. Hay, sí, como un regodeo un poco sádico de convalidación de castigos que son siempre para otros porque han sido buscados conciente o inconscientemente, y que por eso son merecidos. Ese merecimiento, que no tiene una lógica sustancial y que por eso no se dice abiertamente, se vomita en la violencia de la palabra: “es esto, es aquello, y además es un cornudo” En la señalización del cornudismo, está, por supuesto, la necesidad de refrendar un cierto equilibrio de las culpas, para poder así justificar la inmediata simpatía que produce en el imaginario social medio la acción astuta y “vivilla” del corneador/a: si la “cornuda” es ella, seguro que no era buena amante, o que estaba gorda, o que era más “madre que mujer”, o que “no lo supo cuidar”, o que él “salió a buscar lo que no tenía con ella”, etcétera. Y si el cornudo es él, es porque “trabajaba demasiado”, “no la atendía”, “no estaba nunca” y otras lindezas, con el agregado en este último caso, de que en el comentario machistoide figura por lo bajo la apreciación de la dudosa moral de la cuerneadora, pero no por la traición en sí misma, sino por andar probando lo prohibido: el placer, en ella, sí es de alguna manera castigado.

De hecho, al parecer, el desafío ( y lo que demuestra al mundo que somos completos, respetados y dignos de que nos amen verdaderamente), es que no nos cuerneen. Incluso, si nos cuernean, el no haberlo sabido, el no haberlo advertido, siempre se presume falso: se supone que uno debe tener en claro que lo están traicionando, “ me vas a decir que no se daba cuenta”, lo que no se entiende es el por qué del placer que el entorno sospecha que existe en el traicionado de “saberse” traicionado y seguir en ese estado sin intentar revertirlo, o sin protestar. Porque si las íntimas reglas del juego preveen los cuernos, dejan de serlo en su definición engañosa, y si estas reglas no lo preveían, lo que es lógico es que el sujeto/a se subleve ante la traición del otro. O bien, dado esto último, si se insiste en disimular este estado de cosas, es obvio que no es porque no haya un profundo sufrimiento en quien es cuerneado, sino porque existen otras situaciones (niños, vinculaciones familiares, etcétera) que hacen que el cuerneado posponga inconscientemente, tal vez, el momento de entender que su vida está terminada. O bien, por qué no, la existencia de un amor desaforado de esos que hacen imposible imaginar la vida sin el otro, en cuyo caso el cuerneado es más culpable aún, porque se niega a asumir la realidad del cuerno que lo llevaría indefectiblemente a interrumpir el infinito placer (otra vez) de proseguir su idilio con el traidor amado.

En ese caso, sí, la palabra cornudo lleva ínsita con mayor vehemencia ese caudal de saña, de cuchillo sobre el moretón: la ira colectiva que quiere ver el dolor y goza con las ruinas, la frase antigua que ahí mismo deviene en furia de sentencia y en sarcasmo, aquella que cambia la puntuación: la típica “amor, con amor se paga”, que pasa a ser: “amor con amor….SE PAGA”

17 Comments:

Anonymous Anónimo dice...

si, acá se dice lo mismo, pero con una inflexión que "redime" al cornudo que lucha y rezonga. A este se dice solamente cornudo. A los otros, los que parecen sujetarse con dulzura, a eses los llaman "corno manso". Tengo para mi que eso de criticar a los otros es una manera infantil e equivocada de se "eximir" a si mismo. Algo como "miren, se estoy criticando, és que a mi esto nunca aconteceria". Una "vacuna", se conseguís entenderme...

1:28 p.m.  
Anonymous Anónimo dice...

Usarlo para lastimar, parece "razonable"...la traición, duele, y cómo...y que te lo recuerden...
Usarlo como insulto, es parte de la reglas de juego de este mundo, ser desleal, es ser "vivo", no está mal, ser la víctima de la deslealtad, es ser bobo..
Creo que nunca fui cornuda, pero sí me han mentido y defraudado alguna vez, y no creo que sea muy distinto, son estafas a nuestros sentimientos y a nuestra buena fe...y en lugar de salir a repartir cachetazos, me ganó la tristeza de sentirme una boba..la verdad, el insulto hubiera sido merecido, no?

5:12 p.m.  
Blogger Silvia Sue dice...

Sí, Maray, tenés razón: es más que una advertencia, es una verdadera "vacuna", que no sirve tampoco. No sabía lo del "corno manso", me dá ternura, sí.

Miss, claro que el insulto al defraudador hubiera sido merecido, pero el sentirse una boba es justamente a lo que se apunta, y eso hace que se te diluya en tristeza la indignación.
Yo he sido (soy) una cornuda,ya lo tomo como una categoría particular que me hace ética ante la falta de ética de mis corneadores.
Pero la indignación no se me pasa.

5:33 p.m.  
Anonymous Anónimo dice...

No, Silvia Sue, cómo va a ser una categoría? Como los que dicen "soy alcohólico/fumador/golpeador, y hace 10 años que no bebo/fumo/golpeo"?
No, eso es cargarse con la responsabilidad de ser inherentemente cornuda, y tener que esforzarse para que el otro no le meta los cuernos (¿¿??)
Uno puede hacerse responsable de no hacer felíz a alguien, puede hacerse responsable de perderlo, pero no puede hacerse cargo de la mala fe de los demás.
Bah...qué se yo...sonó un poca imperativa mi opinión, pero es sólo eso...
Pero igual...sáquese ése cartel..hágame el favor...seguimos discutiendo, yo bajo el tono, pero usted sáquese el cartel de cornuda...

10:31 p.m.  
Blogger Silvia Sue dice...

Sí, yo a lo de categoría particular no lo decía como inherente a mi persona, como que nací con ese estigma, lo decía en el sentido de pertenecer a ella por haber estado reiteradas veces mirando el mundo desde ese lugar de humillación tan difícil de definir, por eso me autonomenclaba cornuda, es una forma de ubicarme casi por contrapartida a cuerneadora. Justamente, de la mala fe ajena no me hago cargo, por eso estoy enojada, Miss. Estoy enojada desde hace mucho tiempo y me cuesta la recuperación. Igual,es todo un temita, y me sirve muchísimo tu opinión, ya lo sabés. :)

12:50 a.m.  
Blogger Carlos dice...

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3:53 p.m.  
Blogger Carlos dice...

Silvia, me gustó el texto, pero hay algo que me extraña. Usted dice aquí y allá muchas cosas en contra suya, sin embargo manda la foto a Deusas Blog y hay más de un par dispuestos a abalanzársele a la yugular. Para mí que todo proviene de que usted vive muy lejos. Hágame caso, véngase a Buenos Aires, duerma con la ventana abierta y ofrezca su cuello al fresco de la noche. Va a ver como gran parte de las "carencias" se disuelven y se le hace un lugar al "corno manso", como dice Maray. Al fin y al cabo somos todos cornudos, desde la infancia, y esa afrenta intolerable bien la soportamos con el necesario olvido. No le digo que sea cosa de voluntad, pero la ventana abierta y la cercanía de vampiros pueden hacer maravillas.

3:56 p.m.  
Blogger Silvia Sue dice...

Cuchemé, Carlos, lo que yo digo acá o allá no es ni bueno ni malo, no es ni en mi favor ni en mi contra, y la foto del Deusas no pasa de ser nada más que un referente lúdico, un histeriqueo si Ud. quiere, que está desvinculado de temáticas más hondas como cualquier juego banal, de manera que no entiendo qué tiene que ver y dónde está lo extraño. Cuchemé, si Ud. cree que porque me fotografío con una minifalda y se la doy a Vadinho, si Ud. cree que porque le pongo un angustioso humor a lo que digo, si Ud. piensa que porque vivo a 500 Km de la mayoría, si Ud. cree, cuchemé, que aún durmiendo con la ventana abierta y destapada, aquí o en Bs As, con vampiros locales o no, tengo mis carencias resueltas, los dolores desmantelados y los olvidos esclavos de los tiempos que tal vez Ud. maneja. . .
Si Ud. tiene esa opinión es porque a lo mejor me miró en esa foto pero tengo bien en claro que no me vió nunca, entonces, como Ud. supo decirme muy orondo,yo también le digo:
Ay, DE-JE-ME!

5:24 p.m.  
Blogger Carlos dice...

Buéh.

5:44 p.m.  
Blogger Silvia Sue dice...

No, no se me prive con el "buéh".
Estoy segura de que tiene más críticas, yo en su lugar revisaría de dónde vienen, Licenciado.
A lo mejor encontramos algo.
Le mando un beso, y no me lo devuelva en la yugular, a ver si me ofendo un poco más,y eso que últimamente vengo muy quieta.

5:50 p.m.  
Blogger Carlos dice...

¿Usted siempre se queda con la última palabra?
Imagíne a todos los vampiros paraditos en en el alféizar, como si fuesen pajaritos negros. Cuéntelos en la fila, tiene que elegir. Yo sería el anteúltimo.

10:06 p.m.  
Blogger Silvia Sue dice...

¿Y el último?

10:16 p.m.  
Blogger Silvia Sue dice...

¿Y el primero? Cien,dígame, Ud. que tiene tanta imaginación: ¿me los pone por estatura, edad, orden alfabético o interés manifiesto?
Unica manera de entender por qué se me puso anteúltimo, es tan implacable que yo ni sabía que se postulaba.

11:07 p.m.  
Blogger Carlos dice...

soy voyeur, pero último es descortés.

12:12 a.m.  
Blogger Silvia Sue dice...

Voyeur, incisiva y descortés.
Así es la cobardía que nos mira.

3:14 p.m.  
Blogger Carlos dice...

siempre cobro, me siento gallina.

2:53 a.m.  
Blogger Silvia Sue dice...

Justo. Pero si manda plumaje al blog de Baker, a otras gallinas nos encantará verlo, no picotearlo.
Nada que le pueda doler.

11:18 a.m.  

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